"En una cena celebrada en Berlín en honor a Brahms, el anfitrión propuso un brindis: "Por el mas grande de los compositores". Brahms se levanto de inmediato y, alzando su copa, dijo: "Por Mozart".
"A falta de los mejores, hemos tenido que escoger a los de segunda fila..." con estas palabras recibía en 1723 el muy notable y prudente Consejo Municipal de Leipzig a su nuevo Director Musices. Puesto que no fue posible conseguir a "los mejores", fue necesario aceptar a los mediocres. El mediocre era Johann Sebastian Bach.
Maurice Rosenthal escuchaba a su colega ejecutar el "Vals de minuto" de Chopin. Cuando finalizó, el intérprete le preguntó a Rosenthal: "¿Que le ha pareció, querido maestro?". Respuesta de Rosenthal: "Es el más hermoso cuarto de hora de mi vida".
Las famosas cuatro primeras notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven fueron utilizadas en las transmisiones radiofónicas de la Segunda Guerra Mundial para fortalecer los ánimos, dado que en el código Morse tres puntos y una raya (esto es, tres notas cortas y una larga) equivalen a la «V», es decir, «Victoria».
Franz Schubert componía con una guitarra ya que era tan pobre que no podía disponer de un piano.
El compositor del siglo XVII Jean-Baptistet Lully, murió al gangrenársele una herida que se hizo en el pie con un bastón que utilizaba para llevar el compás durante la interpretación de una de sus composiciones.
Beethoven tenía un oído tan fino que, la continuada exposición a su propia música, le llevó a vivir parte de su vida con una sordera parcial y su Novena Sinfonía la compuso plenamente sordo.
Lucciano Pavarotti fue uno de los grandes tenores del siglo XX pero pocos conocían hasta hace poco tiempo (1.997) que !no sabía música!. Era incapaz de leer una partitura. “Ya soy demasiado viejo para aprender…”. Y cómo lo hacía, os preguntaréis. Pues tiene establecido un sistema de símbolos y líneas de colores ascendentes y descendentes que indican la evolución de la melodía, que le sirve como recordatorio a la hora de interpretar.
"A falta de los mejores, hemos tenido que escoger a los de segunda fila..." con estas palabras recibía en 1723 el muy notable y prudente Consejo Municipal de Leipzig a su nuevo Director Musices. Puesto que no fue posible conseguir a "los mejores", fue necesario aceptar a los mediocres. El mediocre era Johann Sebastian Bach.
Maurice Rosenthal escuchaba a su colega ejecutar el "Vals de minuto" de Chopin. Cuando finalizó, el intérprete le preguntó a Rosenthal: "¿Que le ha pareció, querido maestro?". Respuesta de Rosenthal: "Es el más hermoso cuarto de hora de mi vida".
Las famosas cuatro primeras notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven fueron utilizadas en las transmisiones radiofónicas de la Segunda Guerra Mundial para fortalecer los ánimos, dado que en el código Morse tres puntos y una raya (esto es, tres notas cortas y una larga) equivalen a la «V», es decir, «Victoria».
Franz Schubert componía con una guitarra ya que era tan pobre que no podía disponer de un piano.
El compositor del siglo XVII Jean-Baptistet Lully, murió al gangrenársele una herida que se hizo en el pie con un bastón que utilizaba para llevar el compás durante la interpretación de una de sus composiciones.
Beethoven tenía un oído tan fino que, la continuada exposición a su propia música, le llevó a vivir parte de su vida con una sordera parcial y su Novena Sinfonía la compuso plenamente sordo.
Lucciano Pavarotti fue uno de los grandes tenores del siglo XX pero pocos conocían hasta hace poco tiempo (1.997) que !no sabía música!. Era incapaz de leer una partitura. “Ya soy demasiado viejo para aprender…”. Y cómo lo hacía, os preguntaréis. Pues tiene establecido un sistema de símbolos y líneas de colores ascendentes y descendentes que indican la evolución de la melodía, que le sirve como recordatorio a la hora de interpretar.